
Vaca Muerta: cuando la logística internacional se convierte en una decisión estratégica
octubre 26, 2026La infraestructura invisible: todo lo que hace falta para sostener un campamento de 500 trabajadores
Detrás de las grandes obras energéticas existe una operación que pocas veces se ve: alimentar, alojar y abastecer diariamente a cientos de trabajadores. El crecimiento de Vaca Muerta también está impulsando una infraestructura de servicios que abre oportunidades para proveedores de toda la región.
Por Sebastián Rodriguez, Gerente de Colombraro Santa Rosa
Una pequeña ciudad que funciona alrededor de una obra
Cuando se habla de Vaca Muerta, las cifras suelen estar relacionadas con barriles de petróleo, metros cúbicos de gas e inversiones millonarias. Pero hay otra escala que permite entender el tamaño de esta industria: la cantidad de personas que necesitan vivir y trabajar cerca de las operaciones.
En determinados proyectos, los campamentos funcionan como pequeñas ciudades. Cuentan con habitaciones, comedores, cocinas, espacios de descanso, depósitos y servicios que deben mantenerse operativos todos los días.
Un ejemplo es la construcción de la Terminal Punta Colorada, en Río Negro, parte del proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS). Durante este 2026, la obra llegó a movilizar alrededor de 1.500 trabajadores, con servicios específicos de alimentación, hotelería, lavandería, limpieza y mantenimiento.
La pregunta es sencilla: ¿qué se necesita para sostener diariamente una infraestructura de estas características?
500 trabajadores: los números detrás de un campamento
Para entender la dimensión del desafío, imaginemos un campamento con 500 trabajadores alojados permanentemente.
Si cada persona recibe tres comidas diarias, la operación debe organizar:
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1.500 raciones de comida por día.
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10.500 raciones por semana.
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45.000 raciones en un mes de 30 días.
Son cifras ilustrativas, calculadas sobre ese supuesto, pero permiten dimensionar la logística necesaria.
Detrás de cada comida hay una cadena de abastecimiento: recepción de mercadería, almacenamiento, conservación de alimentos, preparación, distribución y limpieza.
A eso se suman cientos de camas, sanitarios, elementos de higiene, recipientes para residuos, mobiliario y espacios que necesitan mantenimiento permanente.
Y existe una dificultad adicional: muchas de estas instalaciones se encuentran alejadas de los grandes centros urbanos. Por eso, el abastecimiento no puede depender únicamente de conseguir un producto cuando se termina. También requiere anticipar consumos, mantener inventarios y planificar la reposición.
El desafío no es solamente construir, sino mantener funcionando
Un campamento puede montarse en un período relativamente corto, especialmente cuando utiliza módulos habitacionales industrializados. Pero una vez que comienza a recibir trabajadores, aparece otro desafío: sostener su funcionamiento.
Hay necesidades que se repiten todos los días:
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Alimentación: provisión, almacenamiento y distribución de comidas.
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Higiene: limpieza de habitaciones, sanitarios, cocinas y espacios comunes.
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Gestión de residuos: separación, almacenamiento temporal y retiro de los desechos.
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Lavandería: recambio y lavado de ropa de cama y otros textiles.
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Equipamiento: mantenimiento y reposición de mobiliario, recipientes, contenedores y artículos de uso cotidiano.
Estos servicios no tienen la visibilidad de una perforación o un oleoducto, pero su continuidad es necesaria para que las personas puedan trabajar en condiciones adecuadas.
Un faltante de equipamiento no siempre detiene una obra. Sin embargo, la acumulación de problemas cotidianos puede afectar la calidad del servicio y aumentar los costos operativos.
Una cadena de proveedores va mucho más allá del petróleo
La construcción de la Terminal Punta Colorada también muestra cómo se organiza este mercado.
En agosto de 2026, VMOS informó la contratación de empresas para atender servicios del campamento. En alimentación, una unión transitoria integrada por South Management (Cookins) y la firma rionegrina Compañía Rionegrina de Alimentos quedó a cargo de la prestación. Por su parte, Aramark fue seleccionada para servicios de hotelería, lavandería, limpieza y mantenimiento.
Detrás de estas compañías existe, a su vez, una demanda de productos y equipamiento.
Los servicios de comedor necesitan recipientes y artículos gastronómicos. Los sectores de limpieza requieren insumos y contenedores. Los depósitos utilizan cajas y sistemas de organización. Las instalaciones comunes necesitan mobiliario y elementos que puedan reponerse cuando sea necesario.
Esto explica por qué el crecimiento energético también puede generar oportunidades para fabricantes y distribuidores que no pertenecen tradicionalmente al Oil & Gas.
En ese mercado, empresas como Colombraro Santa Rosa, con base en La Pampa, aportan experiencia en el abastecimiento de productos plásticos, artículos de organización, mobiliario y equipamiento de uso cotidiano. Su ubicación regional representa una ventaja potencial para atender la demanda de Neuquén y su zona de influencia, siempre que se acompañe de disponibilidad de productos y una logística adecuada.
La oportunidad no depende solamente de vender más unidades. Para los proveedores, también implica comprender cómo funcionan sus clientes, qué productos necesitan reponer y con qué frecuencia.
El negocio que crece alrededor de Vaca Muerta
Los grandes proyectos energéticos tienen etapas: construcción, puesta en marcha y operación. Cada una demanda distintas cantidades de trabajadores, servicios y equipamiento.
Durante una obra pueden necesitarse campamentos para cientos de personas. Cuando termina esa etapa, parte de esa demanda disminuye o se traslada a otros proyectos.
Por eso, para las empresas proveedoras, conocer el movimiento de las obras es tan importante como conocer los productos que venden.
La expansión de Vaca Muerta no garantiza automáticamente nuevos clientes, pero sí genera necesidades concretas para empresas capaces de responder con calidad, disponibilidad y continuidad de abastecimiento.
Un campamento de 500 trabajadores puede necesitar 45.000 comidas al mes. Pero esa cifra cuenta solamente una parte de la historia. Cada una de esas comidas requiere instalaciones, equipamiento, personas y proveedores que permitan que el servicio funcione.
Cuando hablamos de la cadena de valor de Vaca Muerta, también estamos hablando de todo eso: actividades que ocurren lejos de los pozos, pero que hacen posible el trabajo de quienes están en ellos.
Sobre el autor
Sebastián Rodríguez es Gerente de Colombraro Santa Rosa, empresa ubicada en La Pampa, con más de 25 años de trayectoria en el abastecimiento de productos plásticos para empresas, comercios e instituciones. Ofrece soluciones de almacenamiento, organización, mobiliario y equipamiento para espacios de trabajo, con una amplia variedad de productos y disponibilidad permanente de stock.





