
Vaca Muerta frente a un nuevo desafío: Cómo dejar de usar el agua una sola vez
agosto 28, 2026Vaca Muerta crece: el desafío tecnológico de sostener operaciones cada vez más distribuidas
El crecimiento empresarial y territorial de Añelo plantea una exigencia que va más allá de la infraestructura física. Para las grandes compañías que operan en Vaca Muerta, garantizar disponibilidad, capacidad de respuesta y niveles de servicio consistentes se vuelve parte de la continuidad del negocio.
Por Pablo Colatarci, director y cofundador de Ecosistemas Global
El crecimiento de Vaca Muerta está transformando a Añelo y ampliando la escala del ecosistema empresarial que se desarrolla alrededor de la formación. La localidad ya supera las 500 empresas radicadas, distribuidas en más de seis parques industriales y otros cuatro privados, y su intendente, Fernando Banderet, proyecta que podría alcanzar los 50.000 habitantes hacia 2031. A esto se suma la expansión de nueva infraestructura industrial destinada a acompañar la llegada de grandes compañías y proveedores.
Detrás de ese crecimiento aparece un desafío menos visible que las rutas, los ductos, las plantas o los nuevos desarrollos urbanos: cómo sostener tecnológicamente operaciones que son cada vez más grandes, distribuidas y dependientes de sistemas digitales.
Para las grandes organizaciones, el problema ya no es acceder a la tecnología. Son compañías que cuentan con infraestructura, aplicaciones corporativas, conectividad, dispositivos, sistemas de información y equipos especializados. La complejidad aparece cuando todo ese ecosistema debe funcionar de manera coordinada en múltiples locaciones y con niveles de disponibilidad acordes a una operación crítica.
Una incidencia tecnológica puede comenzar con una falla en un equipo, un acceso o una aplicación, pero su impacto puede trascender rápidamente al área de IT. Cuando la tecnología interviene de manera permanente en los procesos de una organización, los tiempos de respuesta y resolución, la disponibilidad y el cumplimiento de los niveles de servicio también empiezan a ser indicadores de continuidad operacional.
De la mesa de ayuda a un modelo de soporte distribuido
En Ecosistemas Global conocemos este desafío a partir de nuestra experiencia con grandes organizaciones de distintas industrias. En México, por ejemplo, brindamos Tech Support a una compañía internacional de Oil & Gas cuya infraestructura se encuentra distribuida entre sedes operativas y oficinas.
El desafío es garantizar soporte técnico eficiente y en tiempo real en diferentes ubicaciones críticas. Para hacerlo, el servicio combina equipos onsite con atención remota, cobertura en plantas y oficinas, gestión estructurada de incidentes y cumplimiento de SLA bajo un marco ITIL 4.0.
La experiencia muestra que presencia en campo y soporte remoto no son modelos opuestos. En operaciones descentralizadas, la capacidad de escalar depende precisamente de combinar ambos mundos bajo una gestión común. Centralizar la gestión no significa centralizar físicamente toda la capacidad de respuesta.
Esta lógica adquiere particular relevancia en un entorno como Vaca Muerta, donde la actividad se desarrolla a través de múltiples instalaciones, compañías, contratistas y equipos. Para una gran organización, la pregunta no debería ser solamente cuántos recursos tiene destinados al soporte, sino qué capacidad posee para responder de manera consistente ante una incidencia, independientemente del lugar donde ocurra.
De reaccionar a anticiparse
La evolución del soporte tecnológico tiene además una nueva dimensión: el uso de datos e inteligencia artificial para pasar de una gestión principalmente reactiva a otra con mayor capacidad de prevención.
Una operación que administra miles de incidencias genera información valiosa sobre el funcionamiento de la organización. Qué problemas se repiten, dónde aparecen, cuáles demandan más tiempo, qué situaciones ponen en riesgo un SLA o qué consultas podrían resolverse de manera más eficiente.
Hoy la inteligencia artificial puede asistir al operador en la clasificación y priorización de consultas, recuperar información desde bases de conocimiento, detectar tickets con riesgo de incumplimiento de SLA y automatizar respuestas para casos simples bajo supervisión humana. También permite analizar patrones de incidentes y generar alertas y recomendaciones a partir del comportamiento histórico del servicio.
El objetivo no es reemplazar al especialista. Es utilizar la tecnología para que pueda dedicar más tiempo a los incidentes de mayor complejidad e impacto y, al mismo tiempo, convertir la información cotidiana del soporte en conocimiento para mejorar la operación.
Ese cambio resulta particularmente relevante para organizaciones que están creciendo. Ya no se trata solamente de resolver lo que ocurrió, sino de utilizar cada incidente para reducir la probabilidad de que vuelva a ocurrir.
Una infraestructura que también tiene que escalar
El crecimiento de Vaca Muerta continuará demandando infraestructura física, servicios y nuevas capacidades empresariales. Pero esa expansión también aumenta la cantidad de usuarios, dispositivos, aplicaciones y sistemas que deben funcionar de manera permanente.
La infraestructura tecnológica quizás sea menos visible que una planta, una ruta o un ducto, pero su disponibilidad empieza a tener una relación cada vez más directa con la capacidad de operar.
Para quienes lideran Tecnología y Operaciones en grandes organizaciones, el desafío será entonces conseguir que esa infraestructura pueda acompañar la escala del negocio sin multiplicar la complejidad.
En una industria donde el tiempo tiene impacto económico directo, la continuidad tecnológica deja de ser solamente una responsabilidad de IT para convertirse en una variable de continuidad del negocio.





